A las 6 y pico |
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La rosa de los vientos- ¿Tienes un cigarro? - Toma - Gracias, ¿y fuego? - Quédate con las cerillas. Un tipo de aspecto huesudo, con jersey negro, una extraña gorra blanca a tono con sus pantalones era su inusual acompañante callejero. ¿Pantalones blancos?, pensó para sus adentros, y qué antiguas esas patillas tan largas, si hasta parece un gigoló, pantalones blancos, ¡por dios¡. - Las mujeres son un quebradero de cabeza, soltó al tiempo que hacía círculos con el humo. - No son mujeres precisamente con lo que me devano los sesos. - ¿Con qué entonces? - ¿Importa? - Si no quieres hablar lo dejamos y ya. - Se trata de “el dorado”, de “mi dorado”, de ir en pos de el y dejar atrás…. - Soy marino, me vas a decir tú a mi lo que es dejar atrás las cosas que aprecias. - Bueno…. - El dorado está más cerca de lo que puedas imaginar, puede hasta que ni tengas que partir para encontrarlo. - No me vengas con esa estupidez de buscar dentro del corazón.. - No, solo te digo que abras los ojos y que sepas escoger tus amigos. - Mmmmm, marino. ¿y en donde has estado antes? - Muchos sitios, no me creerías. - Inténtalo. - ¿Tienes otro cigarro? - No, el que te di era el último. - Si era el último ¿por qué me lo diste? - No lo sé, quiero creer que si doy un cigarro a quien no lo tiene cuando sea yo quien no tenga alguien me salvará con uno. - No eres muy listo, pero tienes buen corazón, eso puede que te lleve lejos. - Qué sabes tu. - Sé que nadie regala nada en este mundo. Todo tiene un precio, y tu dorado también. ¿estás dispuesto a pagarlo? - Claro. - ¿Y si no das la talla? - Si no lo intento nunca lo sabré. - Buena respuesta. - El problema es que estoy a medio camino, todo ha sido cuesta arriba y ya no me quedan ni fuerzas ni ganas de seguir. - ¿Qué opciones tienes? - Todo cuesta arriba pero ahora voy descalzo. - Solo te digo una cosa, sentado no lograrás mucho. Se puso de pié, estiró las piernas y luego se quedó en cuclillas justo frente a el. Si tu dorado te lleva a Buenos Aires pregunta por el bar “la niña de Gibraltar”. Le estrechó la mano para despedirse y él sintió un frío círculo de metal en la palma, bajó la vista para ver la pequeña brújula que el marino dejó en su mano. Cuando quiso agradecerle ya no estaba. Se quedó pensando en el extraño encuentro con el marino, sentado no lograrás mucho. Se puso de pie y fue directo a su cuarto a preparar su mochila, partiría ese mismo día sin esperanzas verdes, ni lluvia ni bosque, ni hojas oxidadas ni leña ni pan recién hecho pero con una pequeña brújula. Lunes, 21 de Marzo de 2005 04:45 Comentarios » Ir a formulario
A todos nos ha perseguido alguna vez ese sueño de El Dorado. Unas veces se llega y otras quedas descalzo a mitad de camino, como bien dices. Muy bueno. Saludos
Fecha: 21/03/2005 11:03.
Buen relato, Perro Callejero (yo lo leí sin piruleta, ¡a palo seco!).
Goreño, ¿lo lees todos? (Me asombras). Fecha: 21/03/2005 18:37.
me ha gustado perro callejero. A veces nos hace falta una brújula para seguir el camino, o tal vez un empujoncito y echarle valor a la vida para descubrir nuestro dorado particular.
Fecha: 21/03/2005 19:31.
Gracias por leer xicos, cuando la moxile este lista les avisaré.
Salu(2) PD Stuffen es mejor con piruleta, a q si? Fecha: 22/03/2005 01:19.
Perro Callejero, yo prefiero el chocolate a las piruletas. :) (Con leche, siempre con leche).
Fecha: 22/03/2005 01:52. |
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